Cierta vez, un maestro pidió a sus discípulos que cada uno cargara una bolsa con papas durante un largo tiempo, para enseñarles una lección. A las pocas semanas, las papas se habían podrido y apestaban tanto que esto dificultaba cargarlas. Un discípulo, intrigado, cuestionó al maestro por la actividad encomendada. El maestro respondió: “Les pedí que cargaran estas bolsas de papas sabiendo que se malograrían rápidamente. Quería que sintieran lo que significa cargar permanentemente una bolsa pesada y pestilente. Lo mismo les ocurre cuando cargan sentimientos negativos contra otras personas. A diferencia de las bolsas de papas, ustedes no son conscientes de cómo esta pestilencia emocional les afecta a su cuerpo y alma. Aprendan a desprenderse de emociones negativas como el odio, el rencor, la envidia y vivirán una vida más ligera y limpia”.

 

Es humano sentir emociones negativas, y algunas son incluso útiles para procesar algunas situaciones.

 

Pero una vez que recibimos la información, debemos elevar nuestro de ánimo a emociones positivas, ya que son ellas las que nos permitirán vivir una vida más feliz.

 

En un estudio reciente, dos grupos de estudiantes recibieron un conjunto de palabras que debían ordenar en una oración coherente. El primer grupo recibió palabras para sus oraciones como impaciencia, rabia, intolerancia, agresividad, etc. El otro grupo recibió palabras como paciencia, tolerancia, comprensión, paz, tranquilidad, etc. Una vez que los dos grupos crearon las oraciones con sus palabras se les pidió que solicitaran orientación en una oficina. En la oficina, dos personas conversaban. Los investigadores querían probar que aquellas personas a las que se les asignó palabras agresivas-negativas interrumpirían más rápido que aquellas que trabajaron con palabras tolerantes-positivas. Efectivamente, quienes recibieron palabras con emociones negativas interrumpieron a las personas en la oficina a los 5 minutos en promedio, mientras que el grupo que recibió las palabras tolerantes-positivas nunca interrumpió. El experimento acabó a los 10 minutos pero no se supo cuánto tiempo más los alumnos estaban dispuestos a tolerar y ser pacientes. 

 

Este estudio demostró científicamente que lo que ponemos en nuestra mente tiene una alta probabilidad de manifestarse en la realidad.

 

Existe un video que rompió records de venta en  Estados Unidos, se llama “The secret” (El secreto). Ahí, científicos y autores revelan la ley de la atracción, que en palabras simples es “Tú atraes a tu realidad lo que colocas en tu mente”. Si colocas pensamientos pesimistas y negativos, atraerás sólo problemas. Si colocas en tu mente pensamientos optimistas y positivos, atraerás oportunidades y logros. 

Cuentan que un expositor le preguntó a su público cuánto pesaba un vaso con agua. Recibió muchas respuestas, pero él dijo que no era un tema de peso sino de tiempo. “Si me quedo agarrando este vaso una hora voy a sentir una molestia en la muñeca. Si me quedo un día con el vaso, seguro que me lesiono la muñeca, si me quedo con el vaso un mes, termino en la clínica”. Lo mismo pasa con el ser humano. Vamos acumulando pesos de emociones negativas que no arreglamos y perdonamos, y las cargamos demasiado tiempo con nosotros, lesionando nuestro cuerpo. Usted, ¿cuánto peso de emociones negativas carga en su vida? ¿Por cuánto tiempo viene haciéndolo? Trate de elevar las emociones, perdonar, comprender, desapegarse, tomar perspectiva, y llene su mente de emociones positivas que pongan “el secreto” a funcionar. De usted depende.

 

Recuerde que lo que usted coloque en su mente, bueno o malo, terminará cumpliéndose.

 

 

Por David Fischman

 

 

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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