Luego de que la controvertida película The Devil Wears Prada fuera difundida en cines años atrás, muchos medios de comunicación discutieron el tema tanto en la sección Modas como en la de Negocios. ¿Por qué? La película dramatiza la relación de un mal líder con sus subordinados. La protagonista principal, Meryl Streep, representa a Miranda, la gerente general de la revista de modas más importante del mundo. Miranda se presenta como una persona narcisista, neurótica y sádica. La otra actriz principal es Anne Halhaway, quien representa a Andy, la nueva asistente de Miranda, una persona inocente, bondadosa, que no conoce, ni le atrae, el mundo de la moda. La película muestra los tormentos y torturas que tiene que pasar Andy para sobrevivir los maltratos, egocentrismos, desprecios, agresividad y faltas de respeto de Miranda hacia ella.

Si bien los productores se esforzaron en mostrar tanto el glamour como las frivolidades ridículas de los altos círculos del mundo de la moda, a muchas personas les impactó la película al ver a sus malos jefes representados. Inspirado en Miranda y otros malos líderes que he conocido en mi vida profesional, he preparado una lista con las características que los diferencian: 
 

Los buenos líderes:


-    Se preocupan por las personas 
-    Son seguidos porque son admirados 
-    Están para servir a su gente
-    Preguntan antes de decidir u ordenar 
-    Promueven la independencia de su gente y le dan poder
-    Buscan lo mejor, las fortalezas, en su gente 
-    Alcanzan resultados sin sacrificar a su gente 
-    Motivan e inspiran 
-    Usan su poder para generar un cambio positivo 
-    Reconocen a sus empleados 
-    Hacen que su gente aprenda a pensar 
-    Le dicen a su gente lo que tienen que escuchar aunque no les guste 
-    No creen  que el fin no justifique los medios 
-    Logran el cambio 


Los malos líderes:


-    Se preocupan solo por sí mismos
-    Son seguidos por miedo 
-    Están para ser servidos por su gente
-    Deciden u ordenan sin preguntar
-    Promueven la dependencia y concentran el poder 
-    Buscan lo peor, las debilidades, de su gente 
-    Sacrifican a su gente para alcanzar resultados 
-    Fuerzan e intimidan 
-    Usan su poder para lograr un beneficio personal. 
-    Solo buscan reconocimiento para ellos 
-    Piensan por su gente 
-    Le dicen a su gente lo quiere escuchar, ocultando la verdad 
-    Creen que el fin es lo único que importa
-    Solo reaccionan ante el cambio

 

Los malos líderes generan un ambiente de miedo, rabia, decepción y negatividad, en general.

 

Está demostrado que, cuando sentimos emociones negativas, se limitan nuestras capacidades de inteligencia y creatividad, además de disminuir  la motivación.

Existen malos líderes, como Miranda en la película. Quizás no tan exagerados, pero los hay. Una pregunta que se puede formular es ¿cómo pueden sobrevivir los malos líderes tanto tiempo en las empresas?  Si la empresa es un monopolio o enfrenta poca competencia, o tiene una marca fuerte en el mercado difícil de vencer, esto ayuda a que el mal liderazgo tenga menos impacto. Por otro lado, si el líder es una persona considerada experta en un área y difícil de reemplazar, es poco probable que la empresa lo saque y más bien está dispuesta a vivir con el problema. Sin embargo, tarde o temprano, este tipo líder termina saboteándose a sí mismo y saliendo de la organización. Lo que usted tiene que reflexionar, si su jefe es un mal líder, es si está dispuesto a esperar.

 

Por David Fischman

 

 

Artículos relacionados:

La sabiduría de la muerte

¿Por qué se forman silos en las empresas?

Los "lamentos" de Recursos Humanos


 

Conoce Effectus Fischmanconsultora de Recursos Humanos de David Fischman                                                                                                                          

Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

*Si desea recibir los artículos de David Fischman vía mail, envíe un correo a "info@effectusfischman.com" o solicítelo aquí

Regresar


Contáctanos