Cuentan que había un rey que era muy rico, que tenía todas las cosas que podía desear en la vida, excepto la felicidad. Un día un consejero le recomendó que vistiera la camisa del hombre más feliz del reino para contagiarse y ser feliz. Todo el ejército se dedicó a encontrar a este hombre en el reino. Cuando finalmente encontraron a la persona más feliz del reino, resultó que no usaba camisa. Era un hombre humilde, pobre, pero muy feliz.
    
Esta historia ancestral está relacionada con las últimas investigaciones sobre la felicidad. Según Ed Diener:

 

 La felicidad se puede medir dividiendo tus logros entre lo que deseas y anhelas.

 

En otras palabras si uno alcanza en su vida el doble de lo que desea, tiene una felicidad de 2. Por otro lado, si uno alcanza los mismos logros, pero desea el doble de lo que logra, su felicidad podría bajar a 0.5. El hombre feliz de la historia, quizás había alcanzado poco, pero sus deseos eran mínimos, era muy feliz con lo que tenía. 
    
Muchas personas tienen baja su felicidad porque desean demasiadas cosas materiales. La sociedad nos bombardea con mensajes persuasivos para que compremos diversos productos, para que tengamos autos, televisores, motos, ropas, mp3, etc. Muchos entramos en el círculo vicioso de tener más, luego desear más, para luego alcanzarlo y seguir queriendo más, sin estar satisfechos con lo alcanzado.
    
¿Cómo salir de esta trampa que nos quita felicidad? Ed Diener comenta que el sistema neuronal de “querer algo” y “que te guste algo” son totalmente distintos. A veces un niño desea desesperadamente un juguete, como si la vida o la muerte dependiesen de la compra. Pero una vez que lo tiene, juega y luego queda guardado para siempre. Querer algo y desearlo es muy distinto a tener algo y que te guste en el tiempo. La próxima vez que se encuentre deseando algo que no tiene, piense si realmente está siendo cegado por sus deseos; si realmente lo que comprará será de utilidad, si realmente lo va usar tanto como lo anhela. Estoy seguro de que más de un lector tiene olvidado en su armario algún producto que desesperadamente quería comprarse.
    
Otro concepto que nos ayuda a no caer en la trampa del deseo es saber que el ser humano se adapta a las cosas materiales muy rápidamente. ¿Cuántas familias sueñan con hacer mejoras en sus casas? Trabajan mucho para juntar el dinero e incluso se endeudan, pero al cabo de unos meses de implementadas las mejoras, se adaptan y no valoran lo adicional, es la misma casa de siempre.

 

La próxima vez que quiera comprarse algún tipo de bien, recuerde que se adaptará muy rápido y no cambiará en nada su felicidad.


    
Otra estrategia para bajar el deseo en la ecuación de la felicidad es la gratitud. En la medida en que nos sintamos más agradecidos con lo que tenemos, nos sentiremos menos inclinados a desear más. La gratitud ayuda a saciar el hambre del deseo, nos hace sentir llenos y completos. 

 

Componente de la Felicidad = Lo que tienes /  Lo que deseas


    
¿Cómo está su propia ecuación de felicidad?  ¿Qué tanto tiempo dedica a pensar en lo que le falta, en lo que desea? ¿Qué tan satisfecho y agradecido se siente con su vida?
    
Cuentan que un hombre encontró una lámpara, la frotó y salió un genio. El genio le dijo: "Amo, yo soy el genio de la lámpara, dime tu deseo para ser feliz y yo lo cumpliré inmediatamente". La persona se detuvo, pensó por unos momentos y respondió "Genio, deseo no desear".

 

 

 

Por David Fischman

 

 

Artículos relacionados:

El lenguaje del reconocimiento

El correcto uso de la autoridad

La humildad: ¿Fortaleza o debilidad?


 

Conoce Effectus Fischmanconsultora de Recursos Humanos de David Fischman                                                                                                                          

Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

*Si desea recibir los artículos de David Fischman vía mail, envíe un correo a "info@effectusfischman.com" o solicítelo aquí

Regresar


Contáctanos