Estoy en la oficina pensando en mi trabajo. Me siento a hacerlo, pero me doy cuenta que la puerta está abierta. Me paro a cerrarla para poder hacer mi trabajo tranquilo pero se acerca un compañero y comentamos del fútbol. Otro compañero me llama para recordarme que no le he devuelto un libro que hace tiempo me prestó. Decido devolverlo en este momento para poder concentrarme en mi trabajo. Regresando, paso por la cafetería y me compro un café y unas galletas, pues necesito tener el estómago lleno para poder dedicarme a mi trabajo. Llego a mi oficina y se me derrama el café. Salgo a buscar un trapo para limpiar mi escritorio y me doy cuenta que está totalmente sucio. Limpio mi escritorio y la estantería para poder dedicarme a mi trabajo. Ya es casi la hora de almorzar y entonces decido almorzar temprano para poder dedicarme a mi trabajo en la tarde.

 

Procrastinar es postergar o evitar un trabajo que debe hacerse. Algunas personas son procrastinadores crónicos pero la mayoría son procrastinadores esporádicos, que en ocasiones postergan la ejecución de alguna tarea.

 

 

La ciencia ha encontrado varias razones que pueden explicar este fenómeno:

 

  1.  Miedo al fracaso. El no hacer la actividad y crear excusas para desviar la culpa, puede ser un mecanismo de protección psicológico si la persona tiene mucha ansiedad y miedo a fallar. 

  2.  Miedo al éxito. Como la persona puede tener baja autoestima puede llegar a sentir que no merece ser exitoso. 

  3.  Falta de disciplina, orden, manejo del tiempo o planificación. 
  4.  Problemas con la tarea. Quizás la tarea o actividad le parece aburrida o irrelevante.  

  5.  Optimismo. La persona optimista e idealista piensa que no importa cuánto tiempo se demore, igual podrá hacer bien la tarea.

¿Qué hacer para evitar la procrastinación?  El doctor Tal Ben Shahar sugiere las siguientes estrategias:

 

  1.  Usar la regla de los 5 minutos. Cuando usted no esté motivado para hacer una tarea, la idea es forzarse a hacerla por “solo” 5 minutos. Lo difícil es empezar, pero luego de 5 minutos, probablemente usted se sumergirá en la actividad y se motivará.. 

  2. Si usted no está motivado internamente, prométase un premio externo por hacer la actividad. Puede ser un helado, un café, o algo que lo estimule a hacerlo.

  3.  Comprométase públicamente a hacer la actividad. Haga que la presión de grupo funcione a su favor. Se ha demostrado que las personas que hacen compromisos frente a otros, tienen más posibilidades de cumplirlos.

Si está procrastinando porque encuentra la tarea poco importante o aburrida, evalúe las consecuencias de dejar de hacerla. Es mejor ser sincero y decidir no hacer ciertas tareas en lugar de perder la confianza en usted mismo por incumplir compromisos.
 
Cuentan que unas lagartijas estaban peleando y haciendo un revoltijo. El perro intentaba detenerlas pero no lo conseguía. Pidió ayuda al burro, pero este le dijo que lo ayudaría  después de que termine de descansar. El perro le suplicó al chancho que lo ayude, pero el chancho le dijo: “Después, primero tengo que terminar mi comida”. El perro siguió pidiendo ayuda pero nadie lo ayudó. Las lagartijas siguieron peleando, subieron por el techo, se metieron por la chimenea y terminaron en la cocina de la casa. Allí, por tanta pelea, empujaron un recipiente con combustible que incendió la casa y terminó con la muerte de su dueña. Para el velorio, decidieron hacer una comida, sacrificaron al chancho y al burro lo tuvieron cargando grandes bultos hasta la noche. El perro se acercó al burro y le dijo:

 

“¿No era mejor hacerte cargo del problema antes de que el problema se haga cargo de ti? "

 

Esta es la pregunta que deben hacerse los que procrastinan.

 

 

Por David Fischman

 

 

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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