“La gente piensa que soy un santo que se pierde en la política, lo cierto es que soy un político que hace todo lo posible por ser un santo”. Estas palabras de Gandhi describen su humildad. Además de esta gran virtud, Gandhi nos ha dejado grandes lecciones de liderazgo:

 

Un líder debe tomar riesgos y romper lo establecido

Gandhi rompe los esquemas de la guerra implementando el principio de la no-violencia. Su arma fue la paz y su estrategia la desobediencia civil pacífica contra la autoridad inglesa. Los ingleses no sabían cómo responder a la “agresión pacífica” y Gandhi obtuvo así una ventaja sobre su oponente, al cambiar las reglas de juego.  Lo mismo ocurre en el mundo empresarial. Si nuestra empresa es la primera en cambiar las reglas de la competencia, será líder. Hace un tiempo algunos proveedores de Internet cobraban por el servicio de acceso, hasta que una empresa cambió las reglas y lo regaló. Esta empresa, preparada para competir de esta forma, causó un serio problema a sus competidores.

 

Un líder traza una visión y la comparte con su gente

Gandhi tenía clara su visión de una India libre y la compartía recorriendo su país en tren. En estos viajes conoció y aprendió las necesidades de su gente. Hoy, las grandes empresas cuelgan su visión en la pared. El problema es que, en muchos casos, los líderes de estas organizaciones no la tienen puesta en su corazón. Además, es crucial que el líder comunique la visión a su gente de manera personal y reiterada. Debe llegar, como hizo Gandhi, a los niveles más bajos en la jerarquía. ¿Hace cuánto que no conversa con las personas que están en el counter dando informes o atendiendo al cliente? ¿Y con los conserjes y vendedores? Estos niveles organizacionales son muy importantes porque están más cerca al cliente. 

 

Un líder debe ser un ejemplo de integridad

Gandhi comunicaba abiertamente sus dos principios de vida más importantes: la no-violencia y la verdad. Estos principios eran la brújula que guiaba todas sus acciones. Gandhi nos enseñó que vivir con base en nuestros principios, no es fácil. Él fue maltratado, golpeado, insultado y encarcelado por vivir basándose en ellos. Pero su integridad generó un magnetismo que le permitió dirigir a millones de personas.

Cuentan que una persona visitó a un maestro que vivía en una cueva en silencio por más de veinte años. La persona le preguntó: "Maestro, ¿qué lograste en estos años?". El maestro respondió: "He logrado dominar la paciencia y la tolerancia". La persona le gritó: "Usted es un charlatán. Eso es imposible, más en esta cueva". El maestro, con rabia e indignación, le contestó: "¡Qué te has creído, mal educado!”. La persona lo miró y le dijo: "Disculpe, Maestro, pensé que ya dominaba la paciencia y la tolerancia".

Hacer lo que decimos y decir lo que hacemos no es fácil. Pero si un líder lo logra, adquiere un magnetismo que motiva y convoca. Como líder en su organización haga explícitos sus valores y pregúntese si sus acciones están alineadas con ellos. Gandhi predicaba la humildad y por eso viajaba en la tercera clase del tren. Estaba dispuesto a soportar la suciedad y los olores, para mantenerse íntegro con lo que predicaba. Actuar, basado en sus valores, estoy seguro, le traerá en el corto plazo muchas dificultades. Pero si tiene el coraje de resistirlas verá, como Gandhi, que valió la pena.

 

 

Por David Fischman

 

 

 

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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