...Finalmente, todos estamos relacionados y nuestro éxito en el largo plazo dependerá de la sostenibilidad del mundo.

 

Cuentan que un grupo cuatro de sobrevivientes de un naufragio estaba en una balsa de madera. Como la balsa era débil, cada uno decidió cuidar una esquina. La balsa chocó con una peña y estropeó una de las esquinas. El encargado de esa esquina trataba de tapar el hueco a toda costa y pedía ayuda desesperada a los demás, pero los otros estaban solo concentrados en sacar el agua de su propia esquina. Ignoraron el llamado y la balsa terminó hundiéndose con todas las personas.

La balsa del naufragio es el mundo en el que todos vivimos y tenemos que tener cuidado de que no nos ocurra lo mismo de la historia. Tenemos que evitar concentrarnos demasiado en nuestros propios intereses y ayudar a un mundo que tiene orificios.

Isabelle Bleas, del Instituto del Banco Mundial, comentó en el Congreso Internacional de Liderazgo que:

 

En un mundo de 6 billones de habitantes, 1.2 billones viven con menos de 1 dólar diario; 2.8 billones viven con menos de 2 dólares diarios y solo 1 billón  de personas genera el 80% del PBI global. 

 

Como menciona Wofensohn, presidente del Banco Mundial, es un mundo fuera de balance. Estas cifras muestran la balsa del mundo haciendo agua, pero ¿qué podemos hacer los empresarios? Mucho, sin embargo hoy se hace poco.

En la edición de noviembre del Harvard Business Review se comenta en un artículo, cómo las empresas americanas más importantes derivan cada vez más ingresos de sus operaciones en otros países del mundo. Sin embargo invierten muy poco dinero en ayuda social en el mundo. Si lo hacen es en los Estados Unidos. El artículo concluye con una invitación a las empresas americanas a desarrollar mayor filantropía global.

 

Como empresarios, debemos pensar que tenemos un rol mayor que solamente generar riqueza personal; que además de usar nuestras destrezas administrativas y de liderazgo para sacar adelante nuestros negocios, debemos tratar de ayudar a causas trascendentes que ayuden a lograr un mundo más balanceado. 

 

Pero el cambio también debe venir de nosotros los consumidores. Estamos acostumbrados a seleccionar los productos por atributos como precio, calidad, ubicación y servicio entre otros. Sin embargo se ha iniciado una tendencia en Estados Unidos para privilegiar los productos de las empresas que son sociablemente responsables. En el libre mercado, el poder lo tiene el consumidor.

Si el consumidor decide pagar un precio más alto y seleccionar un producto de una empresa que hace una fuerte inversión en desarrollo social, esto hará que las demás empresas también hagan esfuerzos de responsabilidad social.  

Un ejemplo es el concepto de “fair trade” o comercio justo en la industria del café. El sello “fair trade” lo tienen las empresas que pagan un precio justo a los campesinos pobres que cultivan café. En lugar de exprimirlos en el precio y hacerlos competir hasta conseguir los precios más bajos, las empresas “fair trade” negocian un precio que les permita a los campesinos tener una vida digna y no vivir en la miseria extrema. Esto significa pagar más por el café y, por ende, que su producto tenga un precio mayor en las tiendas. Sin embargo hay consumidores dispuestos a pagar ese precio premium porque saben que al hacerlo contribuyen a mejorar el desbalance global.

 

 

Por David Fischman

 

 

Artículos relacionados:

Aeróbicos mentales

Entre la espada y la pared - Resultados vs. Valores

El gorila de 200 kilos


 

Conoce Effectus Fischmanconsultora de Recursos Humanos de David Fischman                                                                                                                      

Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

*Si desea recibir los artículos de David Fischman vía mail, envíe un correo a "info@effectusfischman.com" o solicítelo aquí

Regresar


Contáctanos