Si le dijera que una unidad de negocios genera un margen de contribución de 30% sobre sus ventas, ¿diría que es eficiente? Algunas personas analizan el margen de utilidad al evaluar un negocio. Para otros, la eficiencia de un proyecto depende de la inversión realizada. Si ese mismo negocio que genera un 30% de margen ha requerido grandes inversiones en activos y la utilidad generada es insignificante, su ROA; es decir retorno sobre los activos, será pequeño. Pero, ¿alguna vez nos preguntamos como está el ROA de nuestra vida?

Así como cuando iniciamos una nueva unidad de negocios, nos asignan un conjunto de activos y se exige rentabilidad sobre ellos, cuando iniciamos nuestra vida también se nos asignan activos: cuerpo, mente y espíritu. Es fácil calcular el valor de una maquinaria, pero ¿cuánto vale nuestra cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu? 

Sabemos que su valor es muy elevado porque nuestra vida depende de ellos. ¿Cómo se mide la rentabilidad de los activos cuerpo, mente y espíritu? La rentabilidad de una maquinaria, depende de su capacidad para producir dinero, ya sea vendiendo o ahorrando más. La rentabilidad de nuestros activos cuerpo, mente y espíritu depende de su capacidad para alcanzar el fin último del ser humano: la paz y la felicidad.

 

Entonces para sacar el ROA de nuestra vida tenemos que ver cuántas unidades de  paz y felicidad derivan de cada uno de nuestros valiosos activos.

 

Empecemos por el activo más evidente: nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo nos produce sensaciones de paz y felicidad al estar en contacto con la naturaleza; al alimentarnos sana y moderadamente; al hacer deporte regularmente; al descansar y encontrar equilibrio. Pero:

 

Cuando vivimos en estrés permanente, el ROA de nuestro cuerpo es negativo. No sólo no nos produce felicidad, sino que “depreciamos” el activo de nuestro cuerpo aceleradamente.

 

Si usted tiene una excelente maquinaria, pero usa materia prima corriente, sus productos serán de mala calidad y el retorno económico sobre su maquinaria será negativo. Asimismo, en la excelente maquinaria de nuestra mente, el ROA en paz y felicidad dependerá de los pensamientos (materia prima) que pasen por ella.

 

Si gran parte del día pasan por nuestra mente pensamientos y sentimientos de rabia, miedo, angustia y negatividad, el retorno del activo en unidades de paz y felicidad será negativo.

 

Es cierto que cuando el ambiente externo es difícil, se filtran pensamientos negativos; pero también se puede filtrar materia prima de mala calidad en el proceso de fabricación. Por eso debemos hacernos responsables del control de calidad de nuestra mente para evitar que se prolonguen en el tiempo los pensamientos negativos.

¿Qué pensaría de una empresa a la que le va mal económicamente pero que tiene almacenado un equipo sofisticado que podría generarle rentabilidad y competitividad? Lo mismo le ocurre al ser humano con su espiritualidad. Cultivar el activo del espíritu es quizás la mayor fuente de felicidad que puede obtener el ser humano, pero muchos han olvidado que existe y lo dejan guardado en el almacén.

 

Cultivamos el espíritu, haciéndolo aflorar mediante el silencio, orando con devoción o haciendo servicio desinteresado.

 

Cuentan que un rey, que se sentía muy infeliz, ordenó que encontraran a la persona más feliz del reino. Sus súbditos debían traerle su camisa para ponérsela y lograr su propia felicidad. Sus guardias buscaron por todo el reino. Cuando la llevaron a palacio, el rey se sorprendió al ver que la persona más feliz del reino no tenía camisa.

Como el rey en la historia, no perdamos tiempo buscando la felicidad en los sitios equivocados. Aprovechemos nuestro tiempo limitado de vida para maximizar el retorno en paz y felicidad de nuestros activos cuerpo, mente y espíritu.

 

 

 

Por David Fischman

 

 

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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