Cuentan que un rey muy enfermo pidió a un gurú que lo cure. Éste le dijo que se salvaría cuando consiguiera ver todo azul. El rey inmediatamente mandó a pintar de azul casas y campos, a teñir las telas y exigió a todos sus súbditos vestirse de azul. Meses después regresó el gurú a ver al rey. El guardia, viéndolo vestido de blanco, lo obligó a ponerse traje azul. Cuando éste preguntó por qué, le respondieron: "Hace algunos meses un gurú loco aconsejó al rey ver todo azul". El sabio respondió: “Yo soy ese gurú, pero quien se ha vuelto loco es el rey". Al ver al rey le dijo: "Su Majestad, yo le pedí que viera todo azul, no que cambiase la creación de Dios. Lo que debió hacer fue ponerse lentes azules y así arreglar su problema".

Como en la historia, nosotros muchas veces pretendemos cambiar sin éxito, a las personas y situaciones con quienes nos enfrentamos. Sin embargo, lo que sí podemos cambiar es nuestra percepción sobre ellos. Podemos ponernos unos lentes que nos permitan ver lo positivo de la vida. 

 

Ante una situación difícil podemos llenarnos de angustia, dolor, rabia y preocupación. O podemos cambiarnos los lentes y percibir el estímulo como una oportunidad para aprender y crecer en la vida.

 

Los pensamientos son muy poderosos y afectan nuestro cuerpo. Haga el siguiente ejercicio: imagínese cortando un limón en dos y llevándolo  poco a poco a su boca. Visualice su lengua en contacto con las gotas del limón fresco. Probablemente usted, al practicar este ejercicio, ha sentido cómo su boca salivaba con el pensamiento del limón. Esta es una simple demostración de cómo los pensamientos pueden tener efectos fisiológicos en nuestro cuerpo. 

Numerosos estudios demuestran que pensar negativamente todo el día envía señales destructivas a nuestro cuerpo. Si amontonamos basura en nuestra cocina, atraeremos ratas y cucarachas. De la misma manera, si llenamos nuestra mente de basura y negatividad, atraeremos personas y situaciones de energía negativa que complicarán más nuestra existencia.

¿Cómo evitarlo? Tomando conciencia de que nosotros somos los responsables de lo que pensamos. ¿Qué porcentaje de su día lo pasa con pensamientos negativos, preocupación y angustia? ¿Qué participación del mercado de su mente tienen los pensamientos negativos? Nosotros tenemos la responsabilidad de cerrar la puerta de nuestra casa para que no entren los ladrones. De la misma forma en nuestra mente, nosotros tenemos la responsabilidad de cerrarle la puerta a los pensamientos negativos para que no roben nuestra paz y tranquilidad. 

 

Lo que tiene que hacer es poner un vigilante en su mente, que no permita que entren pensamientos destructivos.

 

Cuando China era gobernada por Mao, el músico Li Shi Cum participó en un concurso en Europa. A su regreso fue encarcelado por tocar música occidental. Luego de cinco años de vivir en condiciones extremas y sin tocar ningún instrumento, llegó a Pekín una orquesta occidental. Mao mandó a liberarlo para que toque con ellos como propaganda. Li Shi Cum tocó el mejor concierto de piano de su vida. Cuando le preguntaron cómo logró tocar tan bien sin haber practicado durante su encarcelamiento, él respondió "Estuve cinco años practicando este concierto en mi mente. Nunca paré de tocar”.

Li Shi Cum, en una situación tan adversa como la prisión, pudo haberse sumergido en una profunda depresión y dejarse morir. Pero fue responsable de sus pensamientos y decidió pensar en algo positivo y constructivo que le diera esperanzas para vivir. 

 

La próxima vez que se enfrente a una situación adversa, recuerde que sólo usted decide lo que piensa y como consecuencia lo que crea para su vida.

 

 

 

Por David Fischman

 

 

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, capital humano, liderazgo. 

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