César Barber, un trabajador de mantenimiento en Nueva York, que medía 1.77 metros y pesaba cerca de 125 kilos le puso una demanda a las 4 cadenas de comida rápida americana.  El hombre de 56 años había tenido 2 paros cardíacos y sufría diabetes. Él  sentía que estas cadenas de restaurantes eran las culpables de sus problemas puesto que le habían dado alimentos toda su vida con mucha grasa, colesterol, sal y azúcar. 
 
Lo más probable es que para la mayoría de lectores, este ejemplo caiga claramente “por debajo de la línea”  en la conducta de víctima. ¿Quién es responsable de elegir el lugar donde quiere comer? ¿Quién es responsable de la cantidad y calidad de comida que ingesta? La respuesta es evidente: ´Nosotros mismos´, pero hay situaciones en el trabajo donde actuamos como víctimas y no nos damos cuenta.
 

Connors, Smith y Hickman plantean que existen una serie de etapas por donde pasan las víctimas: 

 

 
1. Ignorar y negar.
En mi experiencia haciendo evaluaciones 360 grados donde los pares, jefes y subordinados opinan sobre el desempeño de un gerente, es frecuente ver la etapa de ignorar y negar.  En oportunidades, todos los encuestados coinciden que el gerente debería mejorar algún rasgo, como la seguridad en sí mismo, o el control emocional, o la empatía, entre otros. A más doloroso el comentario, mayor es la negación y el deseo de ignorarlo. Ignorar y negar es una reacción natural cuando te sientes amenazado por un cambio. Pero a menos que seamos totalmente conscientes de nuestros problemas o de las circunstancias nos será muy difícil hacernos responsables. Frecuentemente he visto gerentes aceptar la retroalimentación, dar la imagen de que desean hacerse responsables, para luego enterrar el tema bajo la superficie y esperar que las cosas se calmen y se olviden. 
 
2. Buscar excusas:
Somos humanos y no nos gusta tomar conciencia de nuestras equivocaciones. Tratamos de evitar cualquier amenaza a nuestra sensación de valía personal y competencia. Buscar excusas es una forma  temporal de aliviar el dolor y ayudarnos a mirar hacia otro lado, en lugar de reflexionar sobre nosotros mismos.  Pero las personas que se concentran en dar excusas están cayendo inconscientemente en el ciclo de la víctima. Las excusas más típicas son: Este no es mi trabajo, siempre hemos hecho las cosas así, nadie me dijo, yo no sabía, estoy demasiado ocupado, ¿Por qué no me preguntaste?  Estaba esperando la aprobación, entre otras. Hacerse responsable significa ver el problema y adueñarnos de él. Las excusas en cambio, buscan otros dueños que se hagan cargo.
 
3. Cubrirse la espalda:
En esta conducta, las personas buscan protegerse en caso, la responsabilidad sea un bumerán que les regrese a toda velocidad. Las personas que están debajo de la línea en el ciclo de la víctima necesitan coartadas y pruebas de que ellas no son responsables. Es típico ver a estas personas guardando correos electrónicos para mostrar la historia de los hechos y evitar ser juzgadas.
 
4. Esperar a ver qué pasa:
Una vez que negamos los hechos, buscamos excusas y nos cubrimos las espaldas, solo nos queda esperar que el destino y las circunstancias jueguen a nuestro favor. Hemos cedido el control de nuestras vidas a la suerte. 
 
Si usted se sintió identificado con algunas de estas conductas, ha caído por debajo de la línea en el ciclo de la víctima. Pero si usted toma conciencia de esto, es el primer paso para salir de este ciclo. Hágase responsable primero viendo el problema en su verdadera perspectiva, luego  adueñándose de él, solo así podrá resolverlo.
 
 

Por David Fischman

 

 

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Conoce Effectus Fischmanconsultora de Recursos Humanos de David Fischman                                                                                                                      

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, capital humano, liderazgo. 

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