Cuentan que había un leñador que estaba tratando de cortar un árbol en el bosque. Estaba ya horas en un mismo árbol, sudando, pero no avanzaba. Una persona que lo vió trabajando se dio cuenta la sierra del leñador no estaba afilada. El leñador intentaba cortar y cortar pero la sierra no hacía ningún efecto en el árbol. La persona le preguntó:

  • Disculpe, ¿por qué no para a afilar la sierra?

  • No puedo, no puedo parar, tengo muchos árboles que cortar contestó el leñador.

 

En liderazgo, todos tenemos la necesidad de afilar nuestra sierra, de ser mejores líderes y de lograr mejores resultados. Pero muchos ejecutivos, no se quieren dar el espacio de parar y afilar su sierra en liderazgo, no quieren invertir el tiempo ni el esfuerzo que requieren los cambios de conducta para ser mejores líderes. En parte porque sienten que ser mejor líder no es tan importante para los resultados y su carrera.

En cuanto a resultados, se han hecho miles de estudios sobre el impacto del liderazgo y:

 

En promedio, las investigaciones demuestran que el impacto del liderazgo es de 30%, una cifra nada despreciable.

 

¿Qué competencias son cruciales para un buen liderazgo?

 

  • En primer lugar, las competencias relacionadas al liderazgo personal:

El autoconocimiento de sus estilos, sus talentos, creencias y oportunidades de mejora.

Gestión del tiempo y la energía ,que implica saber concentrarse en lo importante y tener una metodología eficiente para manejar sus pendientes y hacer que las cosas pasen.

Inteligencia emocional, que implica ser consciente de sus emociones, saber auto-regularse y leer las emociones de los demás.

Inteligencia espiritual, que implica ser consciente de su ego y su impacto en los demás y dominar la meditación como una herramienta de transformación positiva del carácter.

 


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  • En segundo lugar, las competencias de liderazgo interpersonal:

    Manejo de conflictos, que implica la capacidad de enfrentar conflictos a tiempo y resolverlos de una manera constructiva.

    Trabajo en equipo, que implica saber instalar equipos de trabajo para que funcionen de forma óptima y manejar reuniones efectivas.

    Generar confianza, que implica actuar de forma honesta, transparente y aclarar las expectativas con las personas.

    Pedir y dar feedback, que implica tener las habilidades para saber pedir feedback en base a lo que se quiere mejorar y además tener la capacidad de darlo.

 

  • En tercer lugar, las competencias de liderazgo gerencial:

    Motivación que implica generar entornos que motiven y comprometan a las personas y eliminar desmotivadores que obstaculizan el trabajo.

    Presencia de liderazgo que implica tener la capacidad de movilizar a las personas hacia una visión haciendo presentaciones de alto impacto.

    Innovación que implica saber llevar a la práctica ideas creativas y liderar esfuerzos de cambio.

 

Todas estas competencias no se aprenden en talleres, los talleres no cambian conductas. Las competencias se aprenden en rutas de aprendizaje que le hacen seguimiento a lo aprendido en el taller para que los participantes realmente apliquen a su realidad lo aprendido. Pues:

 

Aprendemos solo lo que aplicamos.

 

Afilar la sierra en liderazgo no es una tarea fácil, requiere aprender nuevas formas de hacer las cosas y cambiar hábitos. Solo se podrá hacer si hay un compromiso absoluto de la alta gerencia y de la persona que quiere cambiar.

 

 

Por David Fischman

 


 

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Etiquetas: cultura organizacional, recursos humanos, capital humano, liderazgo. 

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