En dos investigaciones realizadas por la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas UPC, encontramos una fuerte relación entre felicidad personal y clima laboral. En dichas investigaciones, evaluamos primero a las personas para conocer su nivel de felicidad personal y luego, el clima laboral de la empresa en la que laboraban. Obtuvimos como resultado que las personas más felices tienen una percepción más positiva sobre el clima laboral de la empresa en la que trabajan. Los resultados tienen sentido, puesto que personas más optimistas y felices tienden a percibir su vida y su trabajo como mejor. El resultado de estas investigaciones nos revela que no solo es importante realizar actividades típicas de recursos humanos como mejorar la comunicación, el liderazgo y el reconocimiento, entre otros; además, es necesario ayudar a que nuestros colaboradores incrementen sus niveles de felicidad y optimismo en la vida para crear un mejor clima laboral.

La felicidad mejora la percepción del clima laboral por muchos motivos: 

 Las personas felices son más agradecidas, no dan nada por sentado y son conscientes de los regalos que reciben a diario. Uno de los problemas de las empresas que se presentan al concurso “Great Place to Work” es que cada año se ven presionadas a implementar ideas innovadoras, porque la gente en la empresa se acostumbra y ya no valora lo anterior. Sin embargo, las personas más felices son más agradecidas por lo que tienen en la vida y aprenden a adaptarse a lo bueno que les pasa.
    
Las personas más felices aprenden a perdonar más. Siempre se cometen errores en la empresa, malos entendidos o injusticias no premeditadas. Aquellas personas que tienen una actitud de perdón no guardan rencor, no contribuyen a la crítica y son más comprensivas con los errores.

Las personas más felices tienden a ser más positivas, prestan atención, interpretan y recuerdan con un sesgo positivo. Es muy fácil caer en la actitud negativa de malinterpretar lo que ocurre dentro de una empresa, puesto que la comunicación que se gestiona nunca es suficiente y deja un espacio muy grande sujeto a la interpretación de los colaboradores. Cuando las personas son más felices, orientan su atención hacia lo bueno que pasa, más que a lo negativo; interpretan positivamente y contagian su energía positiva a los demás. Por ejemplo, si una persona feliz y positiva se entera de que un proyecto importante no se llevará acabo como estaba planeado, lo interpreta de la siguiente manera: "Quizás no era un buen momento para hacer el proyecto, quizás hay que estudiarlo más". Una persona infeliz-negativa, en cambio, interpreta: "Aquí hacen lo que les da la gana, seguro que son unos tacaños".

Las personas más felices tienden a ser más bondadosas y a orientarse al servicio de los demás. Al sentirse más felices, les nace hacer felices a los demás. Tienden a ser mejores miembros de equipo, a reconocer más, y ayudar a terceros de forma desinteresada; con lo cual contribuyen a generar un buen clima. Al estar más felices, tienen un excelente sentido del humor que ayuda a fomentar la creatividad.

Las personas más felices tienen claro su sentido de propósito y saben que en la vida es importante dejar huella, trascender. Ven a la empresa como un medio para lograr esa trascendencia. Están mucho más motivadas. No van a trabajar porque les pagan, sino porque saben que están cumpliendo su misión en la vida y, a la vez, que están contribuyendo para que la empresa cumpla su propia misión.

Hoy está demostrado que una persona puede aprender a ser más feliz. Cuando una empresa invierte en que su gente sea más feliz, no sólo hace la diferencia con su personal; además, ayuda a crear un mejor clima laboral y, por ende, también hace más felices a sus accionistas.

"Es necesario ayudar a que nuestros colaboradores incrementen sus niveles de felicidad y optimismo en la vida para crear un mejor clima laboral. A mayor felicidad personal, mejor clima laboral".

 

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