“Existe otra forma de percibir el objetivo de la empresa: alineando a todos sus agentes”.

 

Según Joseph Badaracco de la Universidad de Harvard, en las empresas existen fuerzas encontradas. Por un lado, los accionistas buscan la rentabilidad sobre su inversión. Ellos han arriesgado su capital y quieren una buena retribución. Por otro lado, los clientes quieren la mejor calidad pero al menor precio. La empresa, a menudo, debe bajar precios para mantenerse competitiva y satisfacerlos, reduciendo la rentabilidad de los accionistas. Los empleados quieren aumento de sueldos, y esto disminuye la rentabilidad de los accionistas y afecta el precio de los productos. El Estado quiere cobrar más impuestos, afectando a todos. Las comunidades desean industrias que no contaminen y exigen responsabilidad social a las empresas. Esto representa gastos y elevados costos de inversión que afectan a todos los involucrados.

Pero además de fuerzas externas, también existen fuerzas internas que compiten dentro de la empresa por sus intereses. Cada área quiere obtener mayores recursos presupuestales. El monto de inversión anual es limitado y las áreas compiten por captar una mayor tajada. 

También existe la competencia entre personas y entre equipos en la organización. Compiten por ser más exitosos, por tener mayor poder, y reconocimiento. Frecuentemente persiguen intereses egoístas, en desmedro de la organización.

Si los agentes empresariales (accionistas, clientes, empleados, estado, comunidad, áreas de la empresa y equipos) tienen intereses distintos y muchas veces opuestos, ¿cómo sobreviven las organizaciones? Alineando los intereses de los grupos involucrados con un meta superior compartida por todos. 

Luego de recorrer un desierto, un grupo de diez personas sedientas encuentra un charco de agua que no alcanza para todos. Si cada una pensara sólo en sí misma, pelearían por el agua. Unos ganarían y otros quedarían sedientos. Estarían tan ocupados peleando por su ración que no se darían cuenta de que a pocos metros hay una laguna que alcanza para todos. 

Eso pasa con los agentes empresariales. Cada uno tiene sus intereses y perciben a la empresa como un medio para hacer dinero. Bajo esta perspectiva cada agente peleará por obtener una mayor ración de "agua" (dinero) y perderán la oportunidad de beneficiarse todos. Sin embargo, existe otra forma de percibir el objetivo de la empresa: alineando a todos sus agentes. Ver a la empresa como una institución cuyo objetivo es contribuir con el desarrollo de una sociedad ofreciendo productos y servicios de calidad. Este objetivo superior permite a la organización crecer a largo plazo, generar bienestar y retribuir económicamente a los involucrados.

Bajo esta perspectiva, el ganar dinero no es el fin, sino el medio indispensable para mantenerse en la competencia. Si un grupo de personas decide jugar fútbol para mantenerse en forma y entra en un campeonato, los goles (o en el caso de la empresa, el dinero) son importantes porque sin ellos los descalificarían y no podrían seguir jugando. Pero el verdadero objetivo sigue siendo mantenerse en forma y tener salud.
 
Esopo cuenta que dos gallos estaban peleando para quedarse con las gallinas. El más bravo ganó y el perdedor regresó humillado al gallinero. El ganador subió al techo y empezó a cantar con una fuerte voz. Entonces, un águila lo vio y lo atrapó para devorarlo, dejando al gallo perdedor con todas las gallinas.

Cuando sólo buscamos nuestros intereses egocéntricos, como en la historia, perdemos la perspectiva de lo que realmente es bueno para nosotros. Unamos las sogas de nuestra 'cometa' o empresa y empujemos hacia una misma dirección. Sólo así la organización podrá coger vuelo y generar bienestar para todos.

Por David Fischman

 

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