Cuentan que un erizo bajaba por una montaña cuando pasó un chacal que, al ver su ritmo se burló cruelmente diciéndole: “No corras tan rápido”. El erizo soportó un tiempo las burlas pero luego, cansado, le dijo: “Chacal, ¿qué apostarías a que yo llego más rápido que tú al pie de la colina?”. “Apuesto lo que quieras, insignificante insecto”, respondió el chacal. “¿Te colgarías un cartel que diga ‘soy un chacal egocéntrico y bobo’?”, le preguntó el erizo. “Claro que sí”, respondió prepotente el chacal. El erizo se hizo una bola y rodó velozmente cuesta abajo. El chacal tardó en alcanzarlo, pero el erizo humildemente le dijo: “Chacal, te he ganado, pero no me interesa que te cuelgues el letrero, me basta con que te des cuenta de que has actuado con soberbia y que trates de mejorar”. En la empresa hay muchos chacales, ejecutivos manejados por sus egos que complican las relaciones interpersonales. 

 

El ego es uno de los principales bloqueadores del trabajo en equipo y es una de las principales causas por las que los líderes fracasan.

 

En este artículo usaremos indistintamente los términos ego (egocentrismo) o narcisismo.

El tema del ego en el liderazgo es un tema muy estudiado en Estados Unidos. Sin embargo, poco tocado a nivel latinoamericano. A continuación, describo los resultados de un estudio desarrollado por el Beyond Leadership Group sobre el efecto del ego en el liderazgo en una importante empresa latinoamericana

Para el estudio mencionado anteriormente se eligió una gran empresa. A los subordinados se les pidió que evaluaran sus líderes en su nivel de narcisismo, sus conductas de liderazgo y que evaluaran su propio nivel de satisfacción en el trabajo. A la empresa se le pidió, además, datos sobre la rotación en las áreas y la velocidad de ascenso de los jefes en la organización. 

El estudio confirmó la hipótesis de que los narcisistas ascienden más rápido en la empresa. Un narcisista es manipulador; el fin justifica los medios. Como se siente presionado por sus propias inseguridades, quiere probarse que es el mejor y hará lo que sea para caerle bien a las personas claves. Manejará muy bien las apariencias para ascender rápido. El narcisista ascenderá hasta que sus propias manipulaciones terminen poniéndolo en evidencia.

Otra hipótesis confirmada en el estudio fue que los jefes con un ego elevado deberían tener mayor rotación en sus áreas y que su personal debería estar más desmotivado. Un narcisista puede ser un tirano ya que es una persona poco empática. Está desconectado de sus emociones posiblemente por sus sufrimientos de niño. Cuando tenemos una vieja herida infectada, no la veremos en la superficie de la piel, pero internamente nos dolerá. Lo mismo le ocurre al narcisista, lleva consigo inconscientemente una herida infectada de dolor. Sin darse cuenta, se desconecta de la realidad y se dedica a inflar una imagen de sí mismo que quiere creer como cierta. Para esto no duda en bajar a los demás como el chacal de la historia. 

 

Finalmente, el estudio confirmó que los ejecutivos con más tendencias narcisistas eran percibidos por sus subordinados como peores líderes. Especialmente en dos conductas: empowerment y en dar el ejemplo. 

 

Cuentan que un maestro impostor le decía sus discípulos: “Están ante un maestro liberado y sabio”. Pero cuando apareció una serpiente venenosa, fue el primero en salir corriendo. Cuando sus discípulos le increparon su miedo, respondió: “¿Miedo yo? No sean ignorantes, no conozco el miedo en mi condición de iluminado, pero si me hubiera quedado quieto hubiesen pensado que quería mostrar mi ego y eso habría sido inexcusable. ¿Cómo evitarlo? Pues para mostrar mi humildad corrí con ustedes”.

La historia de este falso maestro muestra lo difíciles que son las personas narcisistas. Son tremendamente manipuladotas y convincentes. Es por eso que permanecen un buen tiempo en las organizaciones. Pero tarde o temprano sus mismos actos revelarán su naturaleza.

 

Por David Fischman

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Etiquetas: ego, narcisismo, recursos humanos, liderazgo, cultura organizacional. 

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