¿Qué labores en su trabajo lo apasionan y hacen que usted se sienta bien? ¿En qué parte de su trabajo usted siente que el tiempo vuela y que podría continuar trabajando sin parar? Para Marcus Buckingham, coautor del libro “Ahora descubre tus fortalezas”, las preguntas anteriores están relacionadas con el uso de nuestras fortalezas en el trabajo.

En un estudio realizado por la empresa Gallup, solo 2 de cada 10 personas tienen el privilegio de trabajar donde se requiera el uso de sus fortalezas la mayor parte del tiempo.

Una fortaleza, según Buckingham es algo que hacemos y que nos deja con la sensación de que somos más fuertes. Si usted no se siente muy motivado y trabaja simplemente para tener un sueldo y pagar sus cuentas, probablemente no esté usando sus fortalezas.
  
Nuestras fortalezas se presentan generalmente desde que somos niños y están relacionadas con nuestra estructura neuronal. Recuerdo que de niño yo prestaba poca atención porque soñaba despierto, imaginando y dibujando historias en mi mente. Posteriormente descubrí que la intuición era una de mis fortalezas. Sin embargo, mi enorme debilidad es mi falta de orden y estructura. Mis padres y maestros insistían en que mejorara mi orden y mi caligrafía. Sufrí mucho para complacerlos y mejoré un poco. Pasé de tener pésima letra a tener mala letra. Pero en la vida no ha sido mi orden, ni mi caligrafía lo que me ha permitido diferenciarme. Fue más bien mi intuición, la capacidad de imaginar ideas y proyectos. Tanto en el colegio, la universidad como en el trabajo lo típico es concentrarse en lo que no hacemos bien, y tratar de que superemos nuestras debilidades. ¿Pero dónde quedan aquellas actividades en las que sobresalimos? ¿Por qué no potenciarlas más? ¿Por qué no invertir más tiempo y recursos en ser mejores aún en lo que ya hacemos bien?

Recuerde que son las fortalezas las que nos darán éxito en la vida. 

¿Qué pensaría de un entrenador de fútbol que invierte todo el tiempo en hacer que sus jugadores diestros mejoren su habilidad de sus piernas izquierdas? Desgraciadamente esto mismo ocurre en nuestra sociedad, nuestros maestros y jefes invierten mucho tiempo en hacernos patear con la pierna izquierda; es decir, en nuestras debilidades.
 
Una debilidad debe tomarse en cuenta, pero solo como para que no perjudique nuestras vidas. Por ejemplo, una persona que tiende al desorden debe lograr un mínimo nivel de orden para no tener complicaciones en su trabajo.
 
Si queremos motivar a nuestro personal para que sea más productivo, asegurémonos de que la mayor cantidad del tiempo apliquen sus fortalezas. Un problema frecuente es ver el sistema de evaluación de desempeño por competencias diseñado para encontrar lo que no hacen bien. Normalmente las empresas definen una lista de competencias que necesitan sus puestos y evalúan al personal sobre la base de esas competencias. El jefe y el empleado acuerdan metas de mejora en las competencias que flaquean. Durante el año, el empleado se centra en mejorar sus carencias y tratar de llegar a la máxima evaluación en todas las competencias del puesto. En otras palabras, invierte su tiempo tratando de patear mejor con su pierna izquierda. Pero lo que nos motiva y nos hace valiosos es patear con la derecha; es decir, usar nuestras fortalezas.

Converse con sus subordinados, identifiquen juntos cuáles son sus fortalezas. Luego vea cómo puede ayudarlos a traerlas al trabajo, cómo puede enriquecer sus puestos de tal forma que usen más tiempo sus fortalezas. No solo logrará mayor productividad y motivación  sino que estará ayudando a que otro ser humano se autorealice.

 

Por David Fischman

 

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Conoce Effectus Fischmanconsultora de Recursos Humanos de David Fischman                                                                                                                                                        

Etiquetas: coaching, recursos humanos, liderazgo, cultura organizacional. 

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