Según un estudio de Kouzes y Posner, la credibilidad de los jefes impacta directamente en el clima laboral.

 

Los subordinados que consideraban que sus jefes tenían alta credibilidad, tenían más posibilidades de tener un ambiente de trabajo en equipo y un mayor compromiso y motivación que aquellos líderes con baja credibilidad.


¿Qué es la credibilidad? Es el juicio hecho por una persona sobre otra respecto a qué tan creíble es su comunicación. Es importante destacar que en esta definición, la credibilidad no es absoluta y depende de la percepción individual. Por ejemplo, el caso del ex presidente Chávez de Venezuela, aunque parezca increíble, hay personas que sentían que Chávez tenía mucha credibilidad. Otros más bien, veían que tenía muy baja credibilidad y nunca hubieran votado por él. 

Hay tres componentes que forman la credibilidad según los investigadores McCroskey y Young. El primero está relacionado a la competencia del líder. ¿Qué tan competente es? ¿Logra resultados? ¿Tiene experiencia? ¿Es un experto en sus temas? ¿Qué tan talentoso es? ¿Qué tan inteligente es? El segundo  elemento que forma la credibilidad es su integridad y su carácter. ¿Qué tan honesto es? ¿Se puede confiar en él? ¿Sus palabras coinciden con sus acciones? ¿Qué tan abierto de mente es? ¿Qué tan justo es? ¿Cumple sus promesas? ¿Qué tan ético y moral es? ¿Qué tan genuino o falso es? Finalmente el último elemento es su voluntad e intenciones. ¿En qué medida el líder realmente se preocupa por mí? ¿En qué medida tiene en cuenta mis intereses? ¿En qué medida el líder quiere usar el poder para su beneficio personal o para mejorar la organización? ¿En qué medida el líder es sensible y comprensivo?

Para mí, la credibilidad es como una piedra en una montaña. El líder va rodando la piedra hacia arriba y su credibilidad va subiendo. En la medida en que el líder demuestre su competencia, integridad y su buena voluntad con sus subordinados, irá rodando la piedra hacia arriba, es decir aumentando su credibilidad. Pero el problema es que la piedra siempre tiende a caer, la tendencia es hacia abajo, pues lo fácil es descender. Ascender requiere mucho esfuerzo por parte del líder, no solo en seguir lo antes indicado, sino en parecerlo también.

 

Finalmente, la credibilidad depende de la percepción de los constituyentes.

 

Los investigadores Gass y Seiter sugieren algunos consejos para que los líderes aumenten su credibilidad:

  1.  Estar muy bien preparado. Cada vez que dé una exposición o que presente un proyecto, debe anticiparse a las posibles objeciones, revisar que la presentación no tenga errores. Si comete errores seguidos, su percepción de competencia baja y por ende, su credibilidad.
  2.  Cite evidencias en sus presentaciones, no solo hable de sus ideas o intuiciones.
  3.  Demuestre su experiencia en el tema sin caer en la soberbia.
  4.  Demuestre que es honesto, genuino y transparente en sus intenciones. Una forma de hacerlo es aceptar que ha cometido errores en el pasado. En lugar de ocultarlos, reconózcalos ya que si se descubren, usted podría verse como una persona manipuladora.
  5.  Demuestre buena voluntad con su audiencia, muéstreles que a usted le interesa sinceramente y que tiene empatía con su situación y emociones.
  6.  Mantenga una comunicación fuerte y directa y evite palabras que generen dudas en su público, por ejemplo “Esto quizás no les guste” o “esto puede sonar sonso”. 

 

 

Por David Fischman

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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