Cuando a las personas les empiezan a abundar las canas en el cabello, generan distintas reacciones. Algunas personas no quieren verlas y corren a teñirse el pelo. Quieren esconder el envejecimiento y seguir mostrándose jóvenes. Otras personas no le dan importancia, se quedan con sus canas y no reflexionan sobre el tema. Otros toman las canas como un mensaje que manda el cuerpo y la vida. Las canas se hacen notorias generalmente entre los 40 y 50 años, salvo algunas excepciones. El mensaje que nos envían las canas es que ya pasó la mitad de nuestra vida y que, ahora, con suerte, nos queda la otra mitad. Las canas nos recuerdan que vamos a envejecer y, eventualmente, enfrentar la muerte. 

Las canas nos dan el mensaje de que paremos por un momento la velocidad de nuestra vida, reflexionemos y encontremos respuestas a preguntas como:

¿Qué he logrado en esta primera mitad de mi vida?, ¿qué quiero seguir haciendo en la segunda mitad?, ¿cómo haré la diferencia en la vida de mi familia, amigos, comunidad y país en esta segunda mitad de mi vida? 

 

Todos los seres humanos tienen un propósito más grande que sus propios intereses. Algunos no saben cuál es porque están demasiado involucrados en el día a día, en lograr sus metas, en alcanzar sus sueños personales. Sin embargo, cuando tomamos conciencia de que envejecemos y enfrentamos la idea de morir, nuestra perspectiva sobre la vida cambia. Entendemos que, finalmente, nuestra vida llegará a un fin y, cuando llegue el momento de partir, no nos llevaremos nuestras metas, nuestras cosas, nuestro prestigio, nuestro puesto ni nuestro dinero al más allá, si creemos que existe. Cuando ya no estemos en este mundo, sólo viviremos en la mente de aquellas personas en las que tuvimos un impacto, en las que hicimos alguna diferencia.

Para encontrar nuestro propósito en la vida debemos tomar en cuenta dos elementos importantes. El primero es el de nuestros talentos. Cada uno de nosotros tiene un set de talentos diferentes; aquellas capacidades que nos salen naturalmente, que nos motivan y en las cuales destacamos. Algunas personas tienen un talento innato para las relaciones interpersonales, otros son talentosos en el análisis y la lógica, y otros tienen un talento para comunicarse. Existen cientos de talentos y es importante que cada uno descubra cuáles son los suyos. El propósito en la vida está relacionado con nuestros talentos. Debemos encontrar alguna causa donde contribuir que nos permita explotar nuestros talentos. No sólo nos motivará el hacerlo, sino que podremos maximizar nuestro aporte.

El segundo elemento que ayuda a descubrir nuestro propósito es reflexionar sobre alguna causa que nos atraiga. A algunas personas les fascina ayudar a los niños. otros prefieren ayudar a personas enfermas, y hay quienes se sienten llamados a crear empresas donde las personas crezcan y se desarrollen. Otros quieren hacer algo por el desarrollo del país. 

Cuentan que un granjero encontró un huevo de águila y lo puso debajo de una gallina. Cuando nació el águila, ésta pensó que su madre era la gallina. A partir de ese momento se dedicó a imitar a su madre. El águila creció picoteando y elevándose máximo a un metro de altura del piso. Un día vio a un águila volando en las alturas y le preguntó a su “madre”, la gallina: “¿Quién es esa ave?” La gallina respondió: “Es un águila, es la reina de las aves, vuela alto a donde quiere, nosotros sólo somos gallinas”.

No dejemos que la vida se nos pase “picoteando” en el día a día.

 

Aprovechemos el mensaje de las canas y tomemos conciencia de nuestro propósito. Descubramos nuestro potencial de contribuir y volar alto en esta segunda etapa de nuestras vidas.

 

 

Por David Fischman

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Etiquetas: cultura organizacional, clima laboral, recursos humanos, liderazgo. 

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